La idiosincrasia del futbol mexicano

Copa, trofeo del torneo mexicano de futbol Liga MX. El negocio redondo de Televisa y TV Azteca | Ximinia

El futbol mexicano es incongruente, es mediocre a más no poder; sus éxitos se basan en rachas, no en un nivel competitivo de verdad. Y nada más hay que ver la liga mexicana, la famosa Liga MX. Qué tan mediocre es, que sus dueños creyeron que con cambiarle el nombre sería una liga nueva y completamente diferente.

Para aquellos que no tengan idea del futbol mexicano, y para aquellos que nos leen en otros países (y que no ven el futbol mexicano porque a los dueños de éste no les interesa la internacionalización del mismo) y quieran saber cómo funciona el futbol de México, aquí un pequeño resumen del futbol azteca, tan sólo la punta del iceberg de nuestro futbol que sobresale por su mediocridad y sus dirigentes.

Son 18 equipos, cada año hay dos Campeones, ya que son torneos cortos (Apertura y Clausura, comenzando en el segundo semestre del año y en el primero del año, respectivamente). Son 17 jornadas, y el objetivo de los equipos es quedar entre los primeros 8 lugares de la Tabla General, pues si lo logran, entran a lo que conocemos como Liguilla, una Fase Eliminatoria que consta de Cuartos de Final, Semifinal y la Final.

Regularmente, con 25 puntos (y aveces hasta menos) de 51 posibles, clasificas a la Liguilla, y si haces más, entonces eres considerado casi como virtual Campeón. Efectivamente, es menos del 50% de efectividad; los equipos con muy poco pueden lograr cosas grandes. La Liguilla es a eliminación directa, y los juegos son a visita recíproca, de esta manera, el equipo que haya quedado en octavo lugar (o se haya metido de panzazo al octavo lugar) puede ser Campeón, a pesar de su mediocridad, a pesar de que haya accedido sin méritos propios, a pesar de que haya (y esté) desplegando un futbol pobre, a pesar de ser el octavo lugar, puede ser Campeón.

El súper líder es sólo un título decoroso que no sirve para nada; el equipo que termina como Líder general (el que obtuvo más puntos) en realidad no tiene ninguna garantía de que su esfuerzo tendrá recompensa, pues a la primera (en Cuartos de Final) puede quedar eliminado, a pesar de haber sido el mejor del torneo. Esto lo único que hace es promover y fomentar la mediocridad, la poca exigencia deportiva, la poca mentalidad y la poca competividad.

Las consecuencias de todo esto se ve en las canchas, las consecuencias las ve el aficionado, pues el formato del torneo hace que veamos pésimos partidos, poco/nada atractivos, sin intensidad, tediosos y cero competitivos; con pases toscos, jugadas donde sobresale la poca técnica, jugadores sin deseo y sin un aparente gusto por el futbol, lo que hace que abunde aún más la irregularidad, la inconsistencia --que se ha convertido en una característica del futbol mexicano, y que se ve reflejado en los clubes y, obviamente, en las Selecciones Nacionales--.

Al final, los únicos partidos que valen la pena son los de la Liguilla, y eso si tenemos suerte y nos toca ver a los jugadores salir inspirados, pues estos son futbolistas aburguesados, maniatados por el sistema del futbol mexicano. Jugadores que juegan más por compromiso que por la idea de ganar, crecer y ser los mejores en muchos aspectos. Los equipos no salen a matarse y a ganar, sino a especular y a no perder. Y es que saben cómo funciona "el truco", ya saben lo que tienen qué hacer para poder ganar sin demasiado esfuerzo. A fin de cuentas, todos saben que ser Campeón en el futbol mexicano aveces es demasiado fácil.

Pero las Liguillas no siempre fueron así de decepcionantes; hace poco más de una década, las Liguillas eran realmente cardiacas, partidos a morir; veías a los jugadores matarse en la cancha, y por consecuencia veíamos partidos de antología. Hoy los equipos, los entrenadores y los jugadores han perdido esa inocencia, y se apegan más al resultado que a las formas.

Y sabiendo todo esto, los dueños todavía se preguntan por qué su futbol no funciona y no avanza, no crece. No, perdón, retiro lo dicho; apesar de las evidentes causas, los dueños aseguran que el futbol está creciendo, mejorando y adquiriendo respeto. ¿Es una broma? ¿Es diplomacia? No sabemos, porque ni siquiera ellos saben lo que dicen y hacen. El futbol mexicano está estancado, no está creciendo; hay muchas cosas que no se hacen bien, y cuando se logra hacer algo notable, la mediocridad y la incapacidad para seguir por el mismo camino del éxito, termina imponiéndose.

Carlos Slim y Emilio Azcárraga, dueños y magnates del futbol mexicano | Ximinia
Carlos Slim y Emilio Azcárraga, los magnates más influyentes del futbol mexicano.

Claro, no es la única causa, pues sus dirigentes (incluyendo a los dueños y presidentes de los equipos) manejan el futbol nacional como si de una mafia se tratase. Asimismo, el futbol mexicano es manejado y manipulado por un monopolio llamado Televisa, que junto con otra televisora de nombre TV Azteca, hacen y deshacen en el balompié mexicano. Pero el mandamás es Emilio Azcárraga, dueño y presidente de Televisa, los demás hacen lo que Azcárraga "propone". La Liga y la FMF (Federación Mexicana de Futbol) en realidad no tienen una autoridad total, y aunque lo niguen, a todas luces se ve que la Liga y la FMF no pueden tomar decisiones propias.

Aquí es donde aparece la multipropiedad, que no es más que la posesión de varios equipos por parte de un solo dueño. Por ejemplo, Grupo Pachuca --el cual dirige Jesús Martínez-- es propietario del Club León y del Club Pachuca. Los Tuzos del Pachuca es administrado por Jesús Martínez, mientras que el León lo maneja su hijo Jesús Martínez Jr. Hace poco, TV Azteca también remarcó su multipropiedad, al comprar al Atlas, cuando ya tenía al Monarcas Morelia (y antes de comprar al Atlas, tenía a Jaguares, el cual deshechó como pañuelo); ahora TV Azteca tiene dos equipos, y no, no le da vergüenza. La multipropiedad --ser dueño de más de un equipo-- está prohibido por la FIFA, pero en el futbol mexicano las reglas de la FIFA casi no existen.

Y hasta hace muy poco se anunció que la multipropiedad, después de 50 años, desaparecerá, así que ahora los dueños sólo podrán manejar un equipo, es decir, desde hace 50 años que se viene practicando de forma ilegal la multipropiedad, y, 50 años después, se dieron cuenta de tal ilegalidad. Esto es el futbol mexicano en su máximo esplendor.

Cabe mencionar también la manera en que muchos equipos cambian de sede y hasta de nombre. En la liga mexicana se dan cambios de equipos como cambiar de casa; llegan nuevos dueños y adquieren equipos, y hacen con ellos lo que se les antoja, sin antes analizar y tomar en cuenta muchas cosas que afectan al equipo en cuestión y a la Liga en sí misma. Esto se da más en la Segunda División, pero también sucede en la Primera División, de esta manera, se le quita a la afición un equipo para luego imponerle otro equipo. A los dueños no les importa si a la gente le gusta o no.

¿Cómo quieren que el futbol mexicano tenga una identidad, un estilo propio, un nombre, una marca, un arraigo de las aficiones, si cada cierto tiempo se dan cambios de todo tipo? Si por lo menos fuesen cambios para mejorar, pero no es así. Esto ha fomentado que los dueños, directivos y demás dirigentes le pierdan respeto a sus clubes en muchos aspectos, por ejemplo, muchos equipos cambian de escudo (o logotipos, porque ya no sabemos qué son) como cambiar de zapatos. Esto entre otras ridiculeces más. Y al final, el club termina siendo un mero producto comercial más de otro producto llamado futbol mexicano.

El futbol mexicano es bastante maquiavélico (por decirlo de alguna manera), pues lo único que importa es ganar (en las canchas y en las oficinas), no importa cómo --es por eso que muchas veces escuchamos la frase "hay que ganar como sea"--, es inconsistente en todos los sentidos, está mal manejado --por personas incompetentes y que tienen pocos/nulos conocimientos sobre sus cargos y sobre el deporte--. La liga mexicana tiene potencial, pero a sus dirigentes lo único que les interesa es el tema económico, pues el futbol mexicano es más bien un negocio más que un deporte. Como dijera Justino Compeán (presidente de la FMF): "Así funciona el futbol mexicano, ¿para qué le movemos?" (refiriéndose a la forma en que se maneja el futbol mexicano). Tanto cinismo nos deja sin palabras, aunque ya es muy común.

El futbol mexicano es malo, es mediocre, aveces es peor que mediocre, los torneos son malos y seguirán siendo malos mientras sigamos con el mismo sistema y la misma ideología y la misma forma de manejo y las mismas mañas. Mientras sus dueños (plural peyorativo) se sigan preocupando más por sus intereses que por el futbol, nada cambiará.

El balompié mexicano podríamos definirlo como un círculo vicioso del cual sus dueños y directivos no quieren salir. Y reitero, esto es sólo la punta del iceberg. Si nos adentramos más, llegaremos a un pantano.



Foto | Mexsport/Ximinia


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