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Mi pulsera amarilla

Por: | martes, 27 de agosto de 2013 - 0 comentarios
Icono de una impresora en color negro claro | Ximinia
Pulseras amarillas y negras Livestrong | Ximinia
La famosa pulsera amarilla Livestrong, algo altruista que se convirtió en una naquez | Ximinia

Nadie sabía por qué las usaban, nadie sabía su significado... Lo único que sí sabían es que estaban siendo parte de la gran moda del momento.

¿Recuerdan que entre los años del 2004/2008 (y creo que hasta el 2010) surgió y se expandió una moda que no tenía como intención ser una moda? Sí, las famosas pulseras amarillas, estas pulseras de plástico que se volvieron tan famosas que hasta las mascotas tenían una. Estas cosas amarillas se convirtieron en una verdadera moda que acaparó a todo mundo, nadie pudo escaparse del poder de la pulsera amarilla; todos tenían y querían una, eran la sensación, casi una obsesión. De esta manera, estábamos viendo el consumismo en su máxima expresión.

Efectivamente, si tú no traías una, eras un desadaptado social, pero si traías una (o dos, tres, cuatro,...) en la muñeca, entonces eras realmente cool, estabas en lo in de lo in; eras especial, estabas actualizado en verdad. La famosa pulsera amarilla aparecía en todos lados, volteabas y no había persona que no trajera una, pero ¿por qué causaron tanto furor? Por lo mismo de siempre: la gente cree que está de moda lo que la gente dice que está de moda; y la gente se une a las modas porque los demás también lo hacen.

Primero, la pulsera surge a raíz de una campaña realizada por la mentira de la década Lance Armstrong, y su fundación que lleva su nombre, cuando logró vencer al cáncer, decidió ayudar a las personas que padecían el mismo mal, así como consientizar a las personas sobre dicha enfermedad, y por supuesto su campaña incluía mercadotecnica, y de esta mercadotecnica surgen las famosas pulseras. Esta bandita amarilla llevaba consigo una leyenda que decía "Livestrong", aunque con el paso de la moda, esto fue cambiando, y después ya habían otras pulsera con otras leyendas que nada tenían que ver con el altruismo.

Se supone que estas pulseras las conseguías por pedido o algo por el estilo, es decir, tenías que hacer un ligero esfuerzo para conseguir una pulsera original, no la comprabas en el puesto de la esquina como la mayoría lo hacía, y el dinero recaudado (cuando adquirías las originales) eran destinadas a la fundación de Armstrong. Luego, quien sabe cómo, se convirtió en una estúpida moda traer dicha pulsera, y derrepente ya era una moda mundial, ya era algo viral; todos tenían su pulsera, claro, la mayoría los conseguía en el mercado, en la tiendita de la esquina o en la calle, ya que estas pulseras baratas (que la mayoría adquiría) era como cualquier pulsera hecha en casa, no eran las verdaderas pulseras Livestrong.

Eso sí, no faltaba el que lucraba con dicha pulsera, pues algunos las vendían hasta en más de 200 pesos (en México) o más, y todavía te decían que eran las originales, y peor aún, te mentían diciéndote que parte del dinero se iría a la fundación. Evidentemente esto era falso, pero la gente idiota se lo creía todo. Además, muchos vendedores ya ni caso le hacían a la causa real, pues nomás te la vendían como simple moda que era (y como la gente compra lo que sea, no importa si es pirata, mientras estén a la moda, no hay problema). De esta manera, la razón principal se perdía, y ya muchos la vendían y, sobre todo, la compraban porque era la pulsera amarilla que todo mundo usaba, y nada más. Y por si fuera poco, muchos vendedores piratas, ya hasta hacían sus propias versiones de las pulseras, ya que las podías encontrar en todos los colores posibles, ¡y con distintas frases! Creo que algunas hasta venían con nombres propios (Lupe, Mariana, Pepito,...).

Y no sólo eso, sino que muchos ni sabían por qué la pulsera era una moda, y ni mucho menos sabían su significado o su origen, nomás la traían cual obejas siguiendo el rebaño.

La idea principal era ayudar a enfermos con cáncer, pero esto se distorsionó gracias a las modas, los medios de comunicación y los vendedores que hicieron su agosto a lo grande. La causa principal se desvirtuó, y ya todos la vendían nomás por vender, y la compraban nomás por comprar; todo se redujo a una simple y superficial moda pasajera.

Por supuesto, hablando estríctamente de la moda en sí, las pulseras eran una naquez, una moda ridícula. La gente que la usaba no tenía ni idea de dónde habían surgio o por qué las utilizaba, pero ahí las llevaba consigo luciendo y presumiendo por todas partes. Es en serio, muchos no sabían por qué diablos la usaban.

No podía faltar el chico o la chica que no le quedaba para nada el llevar puesta la pulsera, pero tenía que ponérselo por la presión de sentirse incluído(a) en la sociedad, por encajar y ser parte de algo; se veían ridículos y hasta estúpidos, y más si eran prietos, porque la pulsera se te veía bien si eras güerito(a), pero si eras moreno/marrón te veías como un esquizofrénico que había escapado de la clínica. Asimismo, algunas personas las compraban más grande de lo normal, y aunque la idea era que te quedara un tanto floja, a veces hasta se te caía de lo grande que era.

Además, se convirtió como en una especie de símbolo de los "hijos de papi", de los "juniors", de la sociedad élite del país, pues la maldita pulsera también reflejaba un cierto estatus social, era como una marca distintiva del clasismo. Afortunadamente, todo se diluyó, como cualquier moda pasajera sin chiste.

Pero antes, todos se aprovecharon de la idea y la campaña original, sacándole todo el jugo posible. Primero, muchos se unieron a la moda porque los demás lo hacían, en México, algunos vulnerables adolescentes, jovencitos y no tan jovencitos, veían que sus ídolos de una aberración llamada RBD, usaban las famosas pulseras, entonces los fans también comenzaron a usarlas, y el resto es historia --ahí estaban las estrellitas marineras de Televisa y TV Azteca presumiendo sus pulseras que les quedaban tan bien, toda una moda en la farándula mexicana--. Lo mismo sucedía con otros artistas internacionales, quienes portaban con orgullo y soberbia la dichosa pulsera.

Otras marcas y otras instituciones, también se basaron en la pulsera Livestrong para sacar sus propias pulseras con distintas causas (como la lucha contra la discriminación, la pobreza, el racismo, la salud, etc.), y aquí sí la moda valía la pena, pues dichas instituciones o empresas de renombre supieron utilizar el auge de las pulseras.

Pero otros de plano hicieron uso de su ignorancia y sus intereses propios para sacarle provecho a las pulseras, como los partidos políticos, que en México muchos de ellos también sacaron su pulsera --como el PRI, que sacó una bandita tricolor, y creo que hasta con leyenda incluida--, qué tal la pulsera de AMLO y compañía, una pulsera amarillenta que decía "No al desafuero", para que vean a qué nivel de ignorancia y tercermundismo llegamos los mexicanos.

Y hasta los equipos de futbol se dejaron llevar, quienes además nos mostraron a todos su originalidad, cuando algunos de ellos (no recuerdo quién) sacaron pulseras que decían "Vamos equipo" (!).

En pocas palabras, las pulseras amarillas pasaron a ser un fenómeno social, cuya intención original era muy buena, pero que gracias a las sociedades estúpidas y superficiales, hicieron todo un relajo y terminaron convirtiéndolo en una moda. Algo parecido con lo que sucede con los emblemas del "Che", o la esvástica nazi, que nadie sabe qué son o qué significan, pero todos los llevan en sus playeras, zapatos, mochilas y demás, sin saber qué onda.

Si vemos las cosas en retrospectiva, se darán cuenta de la ridiculez que era utilizar dichas pulseras.

Seguramente usted también tenía varias de estas pulseras amarillas, ¿verdad, estimado lector ridículo?



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