El final feliz del América

América, Campeón del futbol mexicano torneo Apertura 2014 Liga MX. Festejos del Campeón americanista en el estadio Azteca | Ximinia
América, Campeón del Torneo Apertura 2014 del futbol mexicano Liga MX. Derrotó 3-0 (3-1 global) a Tigres, quien terminó con 8 jugadores por expulsión. América consigue su estrella número 12, convirtiéndose así en el máximo ganador del futbol mexicano | Ximinia

Dos equipos parejos y equilibrados terminaron siendo dos auténticos polos opuestos. Lo que parecía todo un reto para el América, terminó siendo un entrenamiento que les dio el 12vo. título en su historia. Un Campeonato que se veía muy lejos, y que al final fue muy fácil de ganar. Pero el triunfo americanista fue consecuencia de la dramática tragedia de Tigres, quien sucumbió ante sus propios errores. América simplemente se sirvió con la cucharada grande.

El América se convirtió en el máximo ganador de títulos del futbol mexicano, al obtener su 12va. estrella en la Final del Apertura 2014 ante Tigres, a quien venció 3-0 (3-1 global) de manera categórica, con una noche negra para los felinos, quienes regalaron el partido ante un América que aprovechó las circunstancias del partido. América no hizo una hazaña, no fue brillante, simplemente hizo lo que tenía que hacer ante un equipo que se colapsó por sí solo.

A final de cuentas, América jugó con lo que tenía a su alcance y sacó provecho de un equipo regio que no arriesgó, que no propuso más y que nunca supo reaccionar a tiempo para revertir la precaria situación en la que se habían metido. Pero lo que terminó de hundir por completo al barco felino fueron las tres expulsiones, todas ellas por falta de actitud, concentración y mentalidad de sus jugadores. Además, América le volvió a poner corazón, y así fue como salieron victoriosos, ante un equipo de Tigres que se fue nublando en los futbolístico y emocional. Una tragedia fue lo que vivió Tigres --y ellos mismos se lo buscaron--.

Tigres le faltó meterse más en la Final y jugar con más actitud y personalidad y arriesgando más; te podían hacer un gol y podías seguir yendo al frente porque América necesitaba dos. Pero estamos hablando de Ricardo Ferreti, a quien no le gusta atacar, sino ganar tirado atrás. Otras veces le ha funcionado, esta vez no.

Por otro lado... Mohamed se fue del América. La tan mentada salida del técnico americanista por fin se dio, y "El Turco" se va por la puerta grande, dejando un Campeonato en las oficinas de Ricardo Peláez, con quien al final se abrazó en una escena al estilo La Rosa de Guadalupe. De hecho, la Final fue como un capítulo de La Rosa de Guadalupe: trágico pero con un final feliz, y con un toque de acto milagroso.

Final sui géneris
No fue el gran partido de futbol, no fue la gran Final, pero sí que fue entretenido (sobre todo por Paul Delgadillo, quien le puso el sabor al caldo). Hubo un poco más de espectáculo que en la Final de ida ¡y que en el resto del torneo!, por supuesto. Tampoco hubo un gran despliegue futbolístico o técnico, pero con lo que tenían ambos equipos alcanzó para que el público se quedara con un buen sabor de boca.

Fue un inicio prometedor, con llegadas en ambas porterías. América fue quien tomó la iniciativa, como era de esperarse, pero Tigres no se quedó con las manos cruzadas, e intentó salir jugando, pero poco pudo hacer. Yo esperaba ver a Tigres atacando y sometiendo al América, pero al parecer fui muy ingenuo.

Ambos equipos salieron revolucionados, jugando a gran intensidad, pero más el América, que exageró tanto en sus ganas de buscar el primer gol que su juego se estaba volviendo accidentando. Por supuesto se veía ligeramente mejor que Tigres, que no atacaba como uno hubiera esperado --bueno, yo esperaba que Tigres atacara un poco, pues tenía cierta ventaja por el global (muy iluso, yo)--.

Tigres comenzó siendo acorralado por las Águilas, pero a la mitad del primer tiempo, el cuadro norteño comenzaba a llegar más al área rival gracias a que las Águilas se tiraban atrás, pero fue el América quien terminó encima de unos Tigres que no encontraron los espacios debido a la buena defensa americanista y la intensidad con la que los azulcremas estaban encarando el juego, además del juego increíblemente ratonero con Tigres había decidido jugar. Estaba claro que Ferreti no quería ganar el partido atacando, sino defendiendo.

Y fue así que se abrió el marcador; América entonces comenzó a trazar su destino con el gol de Michael Arroyo, al minuto 36.

Michael Arroyo, jugador ecuatoriano de Ecuador anotando el primer gol de la Final entre America y Tigres, del torneo Apertura 2014 | Ximinia
Un Arroyo de emociones inundó el Azteca.

El bipolar Damían Álvarez pierde la pelota cerca de su portería, la roba el guapísimo Miky Arroyo, se mete hasta el área grande haciéndole una bicicleta a Hugo Ayala, se adentra al área chica y saca un disparo cruzado, donde el portero Nahuel Guzmán podía hacer algo más, pero la pelota se incrusta en las redes, y América volaba alto al conseguir el empate en el global. El americanismo brillaba, el Azteca estallaba y Televisa ganaba.

Arroyo va y festeja con Mohamed, dándole un abrazo (de despedida) y una palmadita en la espalda. La polémica seguía más viva que nunca.

Tigres salió a encerrarse, y ya la estaba pasando mal, pero la parte más macabra estaba por comenzar.

Y cuando creíamos que Tigres iba a reaccionar... no pasó nada; los felinos siguieron escondiendo las garras, y sin ambición y sin ganas de volver al partido, dejaron que el primer tiempo se fuera con América tirando balones a su área. Así, terminaba el primer tiempo, con América jugando mejor y maniatando al rival, aunque sin mucha profundidad y contundencia; América no estaba haciendo algo extraordinario ni jugando a otro nivel, sino que nada más estaba basando su juego en la poca agresividad ofensiva de Tigres, que se metió atrás esperando no sé qué.

Pero la segunda parte nos tenía preparada muchas sorpresas, entre ellas la revelación de Paul Delgadillo, quien se llevaría el premio a mejor actor de reparto, sí, porque repartió tarjetas por montón al que se le acercara más de cinco centímetros.

Fundamentalismo arbitral
América y Tigres estaban empatados en el global (1-1), y la parte complementaria prometía mucho, y de hecho superó nuestras expectativas, aunque no precisamente en lo futbolístico.

Tigres no hizo nada para regresar al partido, mientras que América sí se veía con ganas de ganar la Final y levantar la Copa. Y lo hacía sin desplegar el gran futbol; fue Tigres quien le hizo las cosas más fáciles.

Al 61', una mala marca de la defensa felina, deja rematar a Pablo Aguilar, quien con la cabeza pone una pelota bombeada en la esquina de las redes, y América era Campeón; 2-0 sobre Tigres que ya no sentía lo duro sino lo profundo. Ese gol fue el comienzo del final para Tigres; la tragedia, la noche amarga había llegado para Tigres, quien se tiró un enorme clavado hacia un abismo del cual nunca pudo salir.

Dos minutos después, "El Tuca", dando patadas de ahogado, mete a Darío Burbano para intentar salvar el barco, pero en el intentó... Un contragolpe americanista deja solo a Miguel Layún quien se escapa con la pelota, pero es perseguido por Burbano, quien ante la impotencia de no poder detenerlo, lo jala de un brazo y lo derriba, y Paul Delgadillo, aplicando la regla, le saca la tarjeta roja a Burbano; no llevaba ni 20 segundos en el partido, ni siquiera tocó la pelota y era expulsado.

La roja, a mi parecer, fue bien mostrada. Delgadillo no lo estaba haciendo mal; tuvo el valor para sacar la roja, pues otro ni se anima. Viva Paul.

Con un hombre menos y un gol de desventaja, Tigres tenía que hacer una verdadera hazaña para lograr regresar al partido, pero la hazaña nunca llegó, al contrario, el drama aumentó cuando Tigres se fue colapsando a ritmos acelerados sin que nadie pudiera hacer algo, y más si Paul Delgadillo antes del partido había leído las reglas del arbitraje por primera vez desde que es árbitro.

Al 66', Damian Álvarez pierde la cabeza al intentar agredir a un jugador americanista, y es cuando Paul Delgadillo, como si estuviese siendo dirigido por Martin Scorsese, desenfunda la tarje roja y se la muestra a Álvarez; éste enloquece, cual musulmán, y se va contra Delgadillo para golpearlo, y si no lo detienen seguramente lo mata a golpes.

Damian Alvarez enloquece en la Final del futbol mexicano torneo Apertura 2014, al ser expulsado por Pual Delgadillo | Ximinia
Damián Álvarez, a punto de sacar un cuchillo.

Una actitud nunca antes vista la que mostraba Damián Álvarez; un jugador que durante toda su carrera había sido ejemplar, esta vez estaba mostrando su lado más anarquista.

Ahora, de todas las tarjetas rojas (porque iba a ver más, no se vaya estimado lector, porque este episodio de La Rosa de Guadalupe es bastante impredecible), ésta es la más discutible, pues en realidad Álvarez intenta darle un manazo al jugador Águila pero no alcanza a conectarlo. Si le saca la amarilla nadie dice nada, pero la roja tampoco está mal aplicada (según Joe Arpaio y yo). Así que Delgadillo solamente tomó en cuenta el hecho de que hubo un intento de agresión; el criterio arbitral lo dejó de lado.

Tigres estaba completamente fuera de sí. Sus jugadores ya no veían lo que hacían, estaban fuera de foco, totalmente idos y desconcentrados. Faltó sangre fría, control emocional y yo diría que hasta madurez; porque después de eso, todos los jugadores de Tigres se perdieron por completo. Por ejemplo, Tito Villa se fue en contra de Layún para lanzarle una patada, la cual era de tarjeta roja, y ahí fue donde Paul se le arrugó, le dio miedito sacar otra roja y hacer que el marcador terminara como marcador de NFL. Aunque más tarde vendrían más rojas.

Al minuto 71', cuando ya no sabíamos si estábamos viendo La Rosa de Guadalupe o Sabadazo, Paul Delgadillo, ¡apegándose a las reglas!, le muestra la segunda amarilla al portero Nahuel Guzmán, ésto por lanzarle una patada a Arroyo en una jugada previamente anulada, lo que también ameritaba una amarilla para el ekooathoriano Arroyo. Nahuel, que como todos sus compañeros, perdía la cabeza y estaba haciendo de la Final todo un mercado --ya hasta había vendedores de flautas de chorizo en los alrededores del estadio--.

Otra vez Paul Delgadillo sacando correctamente la tarjeta roja, pues sí era de amarilla, y por doble amonestación se tenía que ir el guardameta. La primera amarilla de Nahuel se la ganó en la primera parte por hacer tiempo (!). Les digo, Tigres solito se puso la soga al cuello.

Al 78', ya con Tigres jugando a otro deporte, Oribe Peralta (que junto con Arroyo, debería irse del equipo, ahorita les digo porqué) pondría el tercer gol de la Final; sin marca y con toda la comodidad del mundo, Peralta define sin problemas para cerrar el marcador y terminar con la función de circo, aunque todavía quedaban algunos actos por ver, como el de Luis Ángel Mendoza con Jesus Dueñas, quienes se dieron hasta con el esmalte. Aunque el que se llevó la peor parte fue Mendoza, pues le terminaron de fregar el rostro, y ahora ya es completamente feo.

Mendoza, en una actitud infantil, se burla de Dueñas luego del gol de Oribe ("lero, lero", le decía Mendoza a los jugadores de Tigres), y es cuando Dueñas lo agarra del pellejo y se lo estira y se lo araña cual felino hambriento. Aquí nuevamente Delgadillo tenía que haber sacado la roja a Dueñas, y una amarilla a Mendoza por su actitud reprobable, pero no hizo ninguna de las dos cosas, hecho hizo lo contrario; Delgadillo ya no quiso ser tan dogmático y prefirió guardarse la roja para otra Final, además de que estaban tan gastadas de tanto mostrarlas.

Al final, Tigres se hubiera quedado con 6 jugadores si Paul saca roja en las últimas dos jugadas, y entonces hubiera tenido que detener el encuentro, porque reglamentariamente un equipo no puede jugar con 1 y el otro con 11, ya que el juego así iba a terminar si Paul seguía sacando y sacando rojas a diestra y siniestra. A qué Paul, éste.

El partido terminó cuando cae el segundo gol, ahí Tigres de descompuso, el partido ya estaba descompuesto, pero Tigres lo descompuso bien descompuesto. América, dando un partido regular, hizo lo que Tigres no quiso o no pudo hacer. Las Águilas no dieron el mejor partido del torneo, simplemente le pusieron más pundonor y coraje, aprovechando, claro, el pobre desempeño y despligue futbolístico de Tigres, y luego el fundamentalismo de Paul Delgadillo, que respetó y se apegó al reglamento al marcar todas las rojas, pues otro árbitro no lo hace por temor a ser linchado por medio mundo por haber "influído en el resultado" y haber acabado con el "espectáculo" de la Final.

Paul no influyó, simplemente cumplió con el reglamento, de hecho, se quedó corto, al no sacar dos tarjetas rojas más.

Paul Delgadillo, el árbitro de la Final del Apertura 2014, entre América y Tigres. Aquí lo vemos sacando la tarjeta roja número 42 del partido | Ximinia
Paul sacaba tantas tarjetas, que ya ni las guardaba, las llevaba en las manos todo el tiempo.

Arbitraje
Regular el trabajo de Paul Delgadillo, que aplicó duramente el reglamento, sin tentarse el corazón. Las rojas de Dario Burbano y Nahuel Guzmán fueron bien aplicadas. La roja de Damián Álvarez es dudosa, pues el jugador de Tigres no toca al jugador, aunque si hay un intento de agredir. Donde se equivoca es en la bronca entre Mendoza y Dueñas; Mendoza tenía que ser amonestado por burlarse del jugador de Tigres, y Dueñas se tuvo que ir expulsado por agredir de gran manera al "Quick" Mendoza; lo de Dueñas era de roja, no de amarilla. Lo del "Quick" es reprobable, pero no tanto para una roja, con una amarilla era más que suficiente. Ahí se confundió Paul --o quizás ya no tenía fuerza en los brazos, porque se la paso con el brazo arriba durante los 90 minutos--.

Luego, Tito Villa también tenía que ser expulsado por una clara, clarísima agresión sobre Layún, pero Delgadillo ya le dolía la nalga derecha de tanto sacarse la tarjeta roja. En la expulsión de Nahuel, también se le fue la amarilla para Michael Arroyo, pues siguió jugando el balón cuando el árbitro ya había marcado fuera de lugar.

De esta manera, podríamos decir que Delgadillo no lo hizo tan mal. Antes de que el juego se convirtiera en un circo, llevaba bien las riendas del juego, y cuando se vinieron las expulsiones, tampoco se le fue el partido de las manos, sólo las rojas que no les saco a Dueñas y a Tito Villa, donde se olvidó del reglamento y suavizó la situación (cosa que no debió hacer), por lo demas, podríamos calificar su trabajo como regular (según yo, que no sé nada de arbitraje).

El árbitro no influyó de manera directa en el partido, como algunos atarantados (y seudoantiamericanistas) andan diciendo; las expulsiones fueron bien aplicadas, de hecho, Paul Delgadillo tuvo piedad de Tigres, pues se guardó dos rojas (Villa y Dueñas), así que los que andan rebuznando lo contrario, que vuelvan a ver el partido. Hasta para ser antiamericanista hay que tener estilo.

Si no quieres tarjetas amarillas, no hagas tiempo cuando apenas está comenzando el partido (Nahuel Guzmán); si no quieres tarjetas rojas, mantente concentrado y no hagas faltas innecesarias (Burbano y Álvarez), y si no quieres que el árbitro te agarre de su patiño, entonces dedícate a jugar y no salgas a encerrarte con una actitud temerosa y patética, que lo único que logras es terminar con 8 jugadores y haciendo el ridículo en una Final. En pocas palabras, Tigres fue un desastre absoluto en la Final porque así se lo planteó.

La salida de Mohamed
Desde varias semanas atrás, antes del escándalo entre directiva y jugadores, Mohamed estaba con un pie fuera del América, por los pobres resultados y por su manera de jugar. A mi parecer, Mohamed, con problemas o sin problemas en los vestidores, tenía que irse. Que haya llegado a la Final y la haya ganado es otra cosa; hay que analizar cómo llegó y cómo ganó la Final. No es que le estemos quitando mérito, pues en realidad el mérito que tuvo es poco, ya que el pobre nivel del Apertura 2014 le dio varias vidas al americanismo, lo que terminó en un Campeonato, ante un Tigres que fue el vivo reflejo del torneo regular.

Antonio Mohamed, festejando en la Final del futbol mexicano, al salir Campeón con América en la Final del Apertura 2014 | Ximinia

Sobre los problemas que Mohamed tuvo con la directiva y jugadores, en realidad nunca terminé de entender qué fue lo que sucedió realmente. Según cuentan, hay varias teorías, una de ellas es que Paul Aguilar y Mohamed nunca se llevaron bien, o que Paul Aguilar cometió una indisciplina --no sabemos de qué tipo, porque nadie ha salido a aclarar las cosas; Mohamed en realidad nunca dijo nada en las conferencias de prensa--, o que Mohamed se molestó con la directiva por estar buscando los servicios de Matosas cuando el torneo ni terminaba, aunque lo de Aguilar todavía no queda muy claro.

También se mencionó que la directiva intervino para que Mohamed no dejara fuera a Paul Aguilar del equipo, pero Mohamed no quiso, y por sus huevos separó a Aguilar del plantel, esto, dicen, fue lo que terminó de romper con la relación Mohamed-directiva-jugadores.

Paul Aguilar festejando y bailando. Jugador del América que no jugó la Final porque Antonio Mohamed no quiso | Ximinia
Paul Aguilar, festejando el título #12 del América.

El gran problema fue la forma en que el América manejó el tema. Primero, Peláez nunca salió a aclarar el asunto, menos lo jugadores, el único que hablaba (y que en realidad no decía nada) era Mohamed, que se ponía como víctima, cuando en realidad no sabemos a ciencia cierta qué fue lo que sucedió dentro del grupo.

Paul Aguilar, muy maduro él, comenzó a decir tonterías en Twitter, confundiendo más al aficionado, que ya no sabía a quién darle la razón. Y hasta estos momentos, Paul Aguilar no ha dado ninguna declaración.

América tendría que salir a aclarar la situación y terminar con el asunto de manera profesional, y no actuar como niños rebeldes que nomás insinúan cosas pero no aclaran nada, porque tarde o temprado se va a saber qué sucedió con Paul Aguilar.

También se mencionó del tema de la división del vestidor, y aunque los jugadores digan que no, en los festejos no vimos a todos festejando con Mohamed.

¿Layún vs. Mohamed?
Llama la atencion que durante los festejos de Mohamed, que se volvio loco de felicidad (patrocinado por el nuevo iPhone 6), Miguel Layún nunca aparecía a lado del "Turco", siendo que todos los jugadores estaban rodeando a Mohamed. Incluso en la premiación, Layún se colocó cerca del trofeo, a lado de Peláez y Yon de Luisa, y cuando Mohamed recorría a los jugadores, no llegaba hasta donde estaba Layún y compañía, ¿será que Layún nunca aceptó el hecho de dejar fuera a su amante Paul Aguilar?

Y de hecho, nunca lo vimos abrazarse y reír juntos, o perdonarse cínicamente, como sucedió entre Peláez y Mohamed.

Mediocre pero merecido Campeón
Vimos un torneo Apertura 2014 realmente espantoso, uno de los peores que hayamos visto en los últimos años. El torneo regular fue asqueroso, nunca terminó de levantar y no vimos a un equipo realmente competitivo. Y la Liguilla no fue la excepción; sólo dos partidos fueron de Liguilla (America-Pumas en Cuartos y la Final de vuelta), el resto fue un insulto deportivo.

Dentro de esta mediocridad, el América fue el que salió airoso, o mejor dicho, fue el menos peor. América no dio un torneo brillante y ni mucho menos dio una Liguilla digna de celebrarse; América no mostró un gran futbol y un nivel realmente competitivo; fue la mediocridad del resto de los equipos que lo llevaron a la Final y a ser Campeón. La prueba es Tigres, que era ligeramente mejor que América, pero que su poca ambición para proponer y arriesgar, la terminaron pagando muy caro.

América fue Campeón porque el torneo fue muy pero muy pobre, donde prácticamente todos los equipos estaban metidos en un pésimo nivel y un pésimo ritmo. América comenzó bien el torneo, pero fue cayendo hasta llegar a un punto en que sus rivales le hacían el favor, y fue así que llegó hasta la Final y la ganó sin hacer gran cosa, auspiciado por el carácter ratonero del "Tuca" y por la actitud del misántropo Paul Delgadillo.

Las Águilas se merecen el Campeonato porque fueron los que por lo menos mostraron hambre de ganar, no tanto por el futbol mostrado, que fue de un nivel bajísimo. He escuchado a muchos decir que Mohamed hizo un gran trabajo. No creo; llegó a la Final por el deprimente nivel de sus rivales, y de hecho clasificó a la Liguilla por lo mismo, y desde varias jornadas antes de comenzar la Liguilla. América no debió de haber clasificado a la Liguilla, pero no había nadie más.

América, Campeón del torneo Apertura 2014 del futbol mexicano Liga MX, al vencer 3-0 a Tigres en la Final. Paul Delgadillo fue la figura del partido al sacar 42 tarjetas srojas | Ximinia
¡Televisa América, Campeón!

La mayoría de sus jugadores se encontraban en un muy mal momento futbolístico. Comenzando con Peralta, que todo el torneo se la pasó viviendo de su pasado con Santos y la Eliminatoria mundialista. Arroyo tuvo un torneo horrendo, y fue hasta la Final que se dignó a aparecer, donde no fue la figura, pero dio un buen partido, aunque dicha actuación no debería ser la razón por la cual debería quedarse; Michael Arroyo es uno de los primeros en irse, por su bajo rendimiento y porque está claro que no es un jugador para el América, por su nivel y por su actitud y carácter mostrado.

Fue un América sin brillo y sin figuras. Sólo el nombre y la camiseta fue lo que le dio a las Águilas lo necesario para ganar este torneo. Si América queda eliminado de la Liguilla, ahorita estuviéramos hablando del fracaso más grande del América después de ser Campeón en el 2013. Pero gracias a que nadie le hizo competencia en la flamante Liga MX, América se quedó con el Campeonato haciendo poco, muy poco.

Acerca de la Final, futbolísticamente hablando no fue la gran Final, el gran partido; no vimos un futbol competitivo, o de plano un despligue futbolístico destacado. Vimos a dos equipos pobres y miedosos, que no tenían las armas suficientes para imponerse categóricamente y por méritos propios. Tigres fue un desastre, una decepción, desde la estrategia hasta la actitud de los jugadores; se esperaba que Joffre Guerrón explotara y se convirtiera en el jugador de la Final y de la Liguilla, pero ni sus luces.

La defensa de Tigres estuvo desconectada y el juego de conjunto fue deplorable. Por parte de América, las cosas no fueron tan distintas; las Águilas no hubieran sido Campeonas si Tigres no sale a esconderse y con la cabeza en el marcador global. Es decir, América simplemente supo aprovechar el partido que Tigres estaba dando, y con un poco más de ímpetu y coraje, América sacó las garras y de pasó terminó desbalanceando a Tigres que se fue automutilando poco a poco.

América y Tigres llegaron a la Final por el mediocre nivel que se vio en el torneo. Y América fue Campeón por la mediocridad de Tigres; no fue América Campeón por su increíble futbol, sino porque supo manejar mejor el paupérrimo partido que Tigres.

Festejos y curiosidades
Después de tantos dimes y diretes, Mohamed y Peláez hicieron las pases, fue un momento de hipocresía por parte de la directiva, pero hicieron las pases.

Una bola de hipócritas. Abrazando a Mohamed cuando ya le habían cortado el cuello antes de la Liguilla. Aunque algunos aseguran que se reconciliaron en ese mismo momento, aún así, Matosas ya estaba asegurado, y ni modo que decirle que siempre no al uruguayo.

-El que sí parecía que estaba en un funeral era Luis Gabriel Rey, que tenía una jeta tan larga que le caía hasta el piso. ¿Por fin gana un Campeonato y así lo festejaba?

-"¡Turco! ¡Turco! ¡Turco!", gritaban los empleados de Televisa que llenaron el Azteca. Aún así, Mohamed se fue para siempre, no sin antes grabar todo con su celular Alcatel.

-Nuevamente el nepotismo se hizo presente en el Azteca, cuando los hijos de papi saltaron a la cancha para tomar el trofeo y tomarse estúpidas fotografías con sus estúpidas cámaras y presumirlas con sus estúpidos conocidos. Estúpidos. Siempre sucede lo mismo: durante los festejos todo mundo se mete a festejar, y aquello termina como central de abastos.

-Luego de que América levantara la Copa, apareció en escena el asqueroso Emilio Azcárraga, que como siempre, salió para mostrar su jeta y llevarse parte del crédito.

-Casi milagro. Nuevamente el América fue iluminado por la fortuna, y es que Tigres vivió algo similar a lo que vivió Cruz Azul en la Final del Clausura 2013. Nada más que la tragedia del Cruz Azul fue de un sólo trancazo, no como la de Tigres, que tuvo una derrota lenta y dolorosa. América ha sido Campeón casi de milagro, otra vez. Increíble.



Fotos | Mexsport


El final feliz del América El final feliz del América Reviewed by José L. Bravo on 9:38 p.m. Rating: 5

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